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CAYETANO HEREDIA: PROMOCION '74 "Dr. Homero Silva Díaz"
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"La Voz del Cachimbo" |
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Fundado 1967 |
Año XXXV |
Director Jaime Arias Congrains |
153ª Edición 23/Ago/02 12:45 p.m. |
Como estará Mundolandia que no he recibido ninguna colaboración para la sección chistosidades para le edición de esta semana, que haremos pues.
Hace unos días aparecieron unas reflexiones del Psicólogo Leopoldo Caravedo hermano de nuestro recordado Baltaco y ambos primazos del Luchito Caravedo. Sucedió que tanto la hija de Lucho como la de Leopoldo se llaman Vanessa, y cuando hubo la tragedia de la discoteca Utopía aparecía una Vanesa Caravedo entre las fallecidas y cuando lo llamé a Lucho aterrado por la posibilidad que fuera su hija me dijo que medio Lima lo había ya llamado para saber lo mismo, y que no había sido su hija pero desafortunadamente si su sobrina. Estas reflexiones de Leopoldo sobre lo sucedido aparecieron hace algunos días en la página editorial del Comercio y demás está decir que este escribe se solidariza totalmente con las mismas y acá se las pongo mediante un copy and paste de dicha edición:
EL FACTOR DE LA IMBECILIDAD por Leopoldo Caravedo Molinari, Psicólogo
Mientras nosotros lloraremos la partida de nuestros hijos toda nuestra vida, los responsables no podrán, usen lo que usen, escapar de la idea, los sentimientos y los recuerdos de haber asesinado treinta ilusiones
Este ha sido un mes muy triste. Hemos preferido el silencio respetuoso del duelo. El silencio para irnos despidiendo de nuestros hijos. El silencio de la pena.
Hoy, sin embargo, es tiempo de recuperar la palabra, y recuperar la voz de la indignación. Se lo merecen nuestros hijos. Ellos ya no están con nosotros, pero quizá podamos contribuir a que los padres que lean estas líneas puedan continuar abrazando a sus hijos, y mantener las esperanzas de que cada vez que se alejen de su lado regresarán a casa.
El término "imbécil" se utilizó durante muchos años en psicología como una categoría de la medida de la escala intelectual. Con el tiempo su uso popular se degeneró y lo convirtió en un adjetivo peyorativo. Recientemente el concepto de inteligencia emocional ha cobrado relieve, y una de sus vertientes es la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Por analogía con el antiguo concepto psicológico, he querido expresar, en las líneas que siguen, con el término de "imbecilidad", esa incapacidad para usar tanto la inteligencia intelectual como la emocional, que surge de la falta de reconocimiento y respeto por la existencia de los otros.
Somos los padres de treinta ilusiones truncadas, treinta jóvenes que emprendían la vida con entusiasmo. Algunos tenían un éxito logrado y vigente, otros una proyección profesional e intelectual, que no solo nos los arrebataron a sus familiares, sino que se los quitaron a nuestro país. Cuando uno va conociendo mejor los factores de la tragedia, no cabe en la mente sino resumirlos en un factor que aglutina y organiza la gran estafa: El factor de la imbecilidad.
La imbecilidad aparece de muchas maneras. En la soberbia, la mezquindad, el desprecio por lo de los otros. En la omnipotencia del "no pasa nada", en el no pensar en lo posible. En el no reconocer el derecho de los demás, ni sus ilusiones y esperanzas.
Pareciera que ese 20 de julio el factor de la imbecilidad se hubiese expresado en toda su magnitud, confabulando contra el futuro y la ilusión.
La imbecilidad de invertir en el decorado, pero no en la seguridad. La imbecilidad aun mayor de invertir en un decorado cuyo riesgo era desprender un gas altamente tóxico al inflamarse en un incendio, y asfixiar o dañar de modo irreparable los cerebros de los asistentes, o sus pulmones, sus cuerdas vocales... si lograban sobrevivir.
La imbecilidad de pensar que jugar con fuego no era un riesgo suficiente que mereciera aunque fuese un extintor; más aun teniendo en cuenta lo peligroso del material que recubría todo ese engaño.
La imbecilidad de llevar animales en jaulas y colocarlos en el interior de una trampa, para luego tener que utilizar aromatizadores, que a su vez eran inflamables.
La imbecilidad de cerrar los ductos de ventilación. La imbecilidad de no señalizar suficientemente las salidas de emergencia, y de no dejarlas abiertas cuando era vital.
Como ocurre con los imbéciles, creen que los demás estamos a la altura de su chatura mental, intelectual y afectiva. Querían que pensemos en la casualidad, pero cuando se engaña al otro, cuando solo se pretende la ventaja, ya no se puede hablar de casualidad.
Luego viene echarle la culpa al más infeliz, al pequeño imbécil, y después ponerse tubitos de oxígeno, invocar lástima, culpar a los demás, intentar un: Es responsabilidad pero no culpa.
Sabemos cuál será el próximo paso: dilatar y comprar conciencias. ¿Treinta muertos se podrán comprar?
Mientras nosotros lloraremos la partida de nuestros hijos toda nuestra vida, ellos no podrán, usen lo que usen, escapar de la idea, los sentimientos y los recuerdos de haber asesinado treinta ilusiones.
El camino que les queda no es solamente con nosotros ni nuestros hijos muertos. Será con su propia conciencia, y esa será más implacable que cualquier acción, a esa no la podrán comprar.
Ahí, en sus mentes, en sus conciencias, los inspectores sí funcionarán, y los sistemas de seguridad serán tan precisos que la alarma de la culpa nunca más se les apagará.
Y si la pena es un dolor que quedará como una cicatriz en nuestros corazones, la culpa y el remordimiento serán un tormento del que ya no podrán liberarse.
La cárcel del futuro estará en sus mentes y, si las tienen, en sus almas.Estos preceptos chinos me llegaron no sé de donde y afirman que el original está en los países bajos. Lo he extraído de su formato powerpoint y lo pongo en formato texto:
EL DINERO PUEDE:
...comprar una casa, pero no un hogar,
...comprar una cama, pero no el sueño,
...comprar un reloj, pero no el tiempo,
...comprar un libro, pero no el conocimiento,
...comprar una posición, pero no el respeto,
...pagar un médico, pero no la salud,
...comprar la sangre, pero no la vida,
...comprar el sexo, pero no el amor.El Flaco Lema nos comunica y envía acerca de :
...un artículo aparecido en el Diario Expreso escrito por un compañero de colegio sobre las remembranzas de los tiempos idos, a propósito de una reunión que tuvimos y a la que no pudo asistir. Me parece muy bueno.
Juan
CANCIÓN DE CUNA, DEL AULA Y DE CRIPTA Por Jorge Alania Vera
Casi nada se de mis amigos de hace más de treinta años, compañeros del aula y de los patios, brigadieres, compinches, monaguillos escondiendo los bonetes de Don Bosco. (Sin aula y sin bonetes se perdieron- como yo- en el ubicuo laberinto de la vida.)
A Ricardo lo mató el cáncer, como a la mujer y al hermano de Raúl, mientras que a todos nos fue hiriendo el curso inexorable de los años. Niños que acaban de hacer la primera comunión pero que no saben qué hacer frente a la última. Una nave que zarpa hacia sabe Dios qué nieblas y qué mares y un aula que se va quedando sola. Un tren que va a partir: ¿ hacia el olvido? La bulla del recreo y el enorme silencio de los días. La comunión de manos y de risas. La soledad del viaje y de la búsqueda. La sencillez de un arco de fulbito. La trama indescifrable de una noche. El cotidiano encuentro con los sueños. La larga despedida que no acaba. Una edad que se guarda en la memoria para vivir de nuevo esa vigilia. Una esperanza de encontrar el mar en donde alguna vez aramos todos. El pan multiplicado de los patios. El corazón que ignora lo que quiere pero que sabe bien a dónde va la vida. La vida que es igual y que es distinta. La muerte que se ha visto cara a cara. Las campanas que doblan o repican. Mi padre que ha salido y que no vuelve. El sueño de saber que somos niños que el mañana olvidó. El primer resplandor. El último recorrido de un tranvía...
Al pie del imponente corredor está la cripta. Nos asusta bajar pero esta noche los nombres de sus lápidas son otros que llaman y responden pese a todo. Son la recuperada imagen de la infancia, la antorcha que se enciende en la neblina. Son una tarde de mayo y una virgen que no se va, que siempre está a mi lado. Son lo que nombran, terso e inefable, al cabo de los años y los sueños que no serán ya más pero que han sido. Son una formación y un estandarte y una banda de música y un pórtico para entrar y salir del Paraíso. Son lo que ya no son pero que fueron una inscripción del alma en ese muro, en la vieja carpeta, en la vereda donde convergen todos los caminos. Son lo que esos caminos reflejaron. Son lo que aún reflejan, lo que guardan, lo que saben y no quieren decirnos.
María Luisa de mi alma, Jorge mío, he bajado a la cripta y estoy feliz. Puedo otra vez ser niño como entonces. Mis compañeros llegan. Me arrodillo mirando un horizonte que sí puede volver. Vengan conmigo.El Cholus nos reenvía tres colaboraciones
1. UNO SE DA CUENTA DE QUE ESTÁ ENVEJECIENDO CUANDO:
- Ya no sume la barriga al ver venir una persona joven y atractiva.
- Puede vivir sin tener relaciones sexuales, pero no sin anteojos.
- Su mejor amigo sale con alguien a quien dobla en edad y aun así nadie lo acusa de pervertidor.
- Se pone a cantar al oir música en un centro comercial.
- Contesta el teléfono a las 9 de la noche y oye decir a la persona que llama: "¿Te desperté?"
2. REGLAS DE ORO
Si todos siguiéramos tan sencillas Reglas...
Si abriste, cierra
Si encendiste, apaga
Si conectaste, desconecta
Si desordenaste, ordena
Si ensuciaste, limpia
Si rompiste, arregla
Si no sabes arreglar, busca al que sepa
Si no sabes qué decir, cállate
Si debes usar algo que no te pertenece, pide permiso
Si te prestaron, devuelve
Si no sabes cómo funciona, no toques
Si es gratis, no lo desperdicies
Si no es asunto tuyo, no te entrometas
Si no sabes hacerlo mejor, no critiques
Si no puedes ayudar, no molestes
Si prometiste, cumple
Si ofendiste, discúlpate
Si no sabes, no opines
Si opinaste, hazte cargo
Si algo te sirve, trátalo con cariñoAquí viene la mejor !!!
Si no puedes hacer lo que quieres,
trata de querer lo que haces...3. ARRAY El mercader de Korcula por Mario Vargas Llosa |
La pequeña y amurallada villa de Korcula, fundada mitológicamente por Antenor, héroe de Troya, en el Adriático croata, se jacta de ser la tierra natal de micer Marco Polo y por la modesta suma de cinco kunas el forastero puede trepar una escalerita pina y visitar la torre de la ruinosa casa donde, se supone, vio la luz el gran viajero y mercader veneciano, un día del remoto año de 1254. El mirador, de blanca piedra caliza, sobrevuela las casas de la ciudad medieval, y tiene una vista soberbia, circular, sobre los bosques de pinos y cipreses del continente y las islas vecinas, y domina la bahía que circunda la península donde se halla aprisionada Korcula.
Aquí hubo una colonia griega, y después una ciudad romana, pero quienes dejaron una huella imperecedera en Korcula fueron los venecianos: en todas las iglesias de la villa, empezando por la bella catedral, el alado león de San Marcos devora corderos, protege los Evangelios o desafía con la arrogancia ingenua de un personaje del aduanero Rousseau el horizonte por donde pueden arribar los invasores sarracenos. Los nativos no sólo juran que micer Marco Polo nació aquí; aseguran también que en estas aguas verde azulinas del mar Adriático fue capturado por los genoveses, en 1298, y llevado a la prisión de Génova donde dictó a Rustichello de Pisa, su compañero de celda, en francés macarrónico, El Libro de las Maravillas, conocido también como Il Milione o La descripción del mundo, contando sus viajes y aventuras por Asia, en la corte del Gran Jan. Ningún otro libro excitaría tanto la imaginación europea medieval y renacentista, ni despertaría tanta sed de exotismo y aventuras, como esta crónica de los casi cuatro lustros que pasó recorriendo la Europa profunda y el Asia legendaria, entre refinados y exquisitos cortesanos o feroces caníbales, corsarios desenfrenados, audaces comerciantes, traficantes de esclavos y de elixires y cazadores de fieras y de ensueños, este veneciano de vida tan elusiva y misteriosa como la de uno de sus más aprovechados lectores, don Cristóbal Colón, a quien, se dice, Il Milione, que leyó y estudió con devoción de catecúmeno, abrió el apetito por los tesoros y prodigios de Cipango y Catay. Porque Marco Polo, que cuenta en su libro tantas cosas, casi no dice nada sobre él mismo.
No hay prueba alguna de que Marco Polo naciera o viviera aquí, desde luego. Pero, como me dice una estilizada muchacha que, a la vuelta de la torre que acabo de visitar, vende los dibujos y cuadros de su marido, el artista croata Hrvoje Kapelina: '¿Qué importa ahora eso?'. En efecto, los héroes no pueden pertenecer sólo a quienes un azar geográfico deparó la conciudadanía con ellos; también merecen ser de quien mejor se los apropia, de quienes hacen más méritos para adueñarse de su biografía y su leyenda. Y, sin la menor duda, la esforzada Korcula ha hecho más para merecer a Marco Polo que la propia Venecia, donde ni siquiera he podido encontrar una placa que recuerde a su ilustrísimo vecino.
Nunca había leído El Libro de las Maravillas y acabo de hacerlo ahora, estimulado por la visita a Korcula, en la excelente versión de Mauro Armiño. Es una grata sorpresa descubrir que, sin dejar de referir cosas extraordinarias, el documento tiene, sobre todo en lo relativo a Mongolia y China -menos en lo que concierne a la India-, una sostenida vena realista y que Marco Polo fue y quiso ser, ante y sobre todo, un mercader, un hombre dedicado al comercio, actividad que -parece estúpido tener que recordarlo- ha sido siempre sinónimo de progreso y civilización, de convivencia y diálogo, de rechazo de la violencia y de la guerra, de apuesta por la coexistencia y la paz. Micer Marco Polo registra en sus memorias con la debida estupefacción la existencia en Sumatra de árboles cuyos frutos curan la melancolía, y en los bosques de la India de hombres con colas y hocicos de perro, y en la región de Gudjerat de leones que, al igual que los seres humanos del vecindario, son negros retintos como el carbón. Y hace esfuerzos muy meritorios para describir en lenguaje científico a esos animales exóticos que encuentra a su paso y que nadie conoce todavía en Europa, como la tarántula, el murciélago y el rinoceronte, fea bestia cornuda a la que confunde con el delicado unicornio de los tapices medievales. En Madagascar se informa de la existencia del Roc, improbable pájaro grifo que levanta con sus garras a un elefante, lo eleva por los aires, lo deja caer para que se despedace y luego se lo traga entero, y en Zanzíbar documenta la extraordinaria manera como fornican los monumentales proboscidios.
Pero lo que al veneciano de veras exalta y emociona no son las curiosidades pintorescas, ni los hechos de armas de los implacables mongoles ante cuyos jinetes las ciudades e imperios se desbaratan como castillos de naipes, ni las cacerías multitudinarias de los príncipes bárbaros con elefantes, gerifaltes, monos y leones. Sino el espectáculo de las heroicas caravanas de mercaderes que, luego de recorrer a lo largo de meses y años selvas hirsutas, páramos y ventisqueros glaciales, y de sobrevivir a las emboscadas de los forajidos y a las guerras de los conquistadores, llegan a las ciudades y desparraman en los mercados sus sedas estampadas y sus tejidos bordados, sus maderas preciosas -el áloe, la caoba, el sándalo rojo, el nogal-, sus joyas rutilantes y los fardos de canela, de sal y de pimienta, de ruibarbo y jengibre, y venden y compran y no han acabado de llegar a un destino cuando ya se aprestan a partir de nuevo, al otro extremo del mundo, en una nueva peregrinación comercial, con otra carga monumental de mercancías.
Él, tan mesurado y comprensivo en sus juicios con los países que visita, tan tolerante y civil para con los usos y las creencias de los bárbaros -la misma antropofagia le merece comedidos comentarios- pierde la ponderación y poco menos que blasfema contra los infames corsarios de Gudjerat, parásitos que viven de asaltar los bajeles de los honrados comerciantes y que, no contentos con robarse todo lo que encuentran en la cubierta y las bodegas de los barcos que asaltan, hacen tragar a sus víctimas, los pobres mercaderes, un brebaje de tamarindo que provoca incontenibles diarreas, para que defequen los diamantes que se han tragado creyendo, los pobres ingenuos, que en su estómago estarían a buen recaudo de esas sanguijuelas ávidas.
Fue un gran viajero, un notable explorador, y debió de ser también un varón temerario, un políglota y un diplomático habilísimo para hacerse aceptar y sobrevivir a las intrigas en la corte del Gran Jan, al que, por lo visto, sirvió como asesor, mensajero especial e, incluso, como gobernador, por tres años, de la ciudad de Yangiú. Pero fue sobre todo un mercader, en la nobilísima y civilizada acepción de esta palabra a la que las ideologías demagógicas han envilecido injustamente, identificándola con la visión materialista, pedestre, egoísta y codiciosa de la vida, olvidando que comerciar significó, por encima de todo eso, comunicación e intercambio de bienes y de ideas entre razas, culturas y religiones diversas, un empeño para tender puentes y establecer consensos que prevalecieran sobre las diferencias que enemistaban a los pueblos, y para crear normas y leyes equitativas que pusieran fin a las guerras e hicieran posible la legalidad y la paz. Nada como el comercio fue creando espacios y oportunidades para que nacieran en la historia el individuo soberano y la libertad. Esta vocación comercial la llevaba Marco Polo en la sangre; la había heredado de micer Nicolo y micer Mafeo, su padre y su tío, que lo precedieron en los largos recorridos por las tierras del Gran Kublai Jan, y a quienes éste encargó una misión ante el Papa, que los dos venecianos no pudieron cumplir porque, precisamente en ese momento, la Cristiandad se hallaba acéfala.
Pero la familia de los Polo -la estilizada muchacha de la galería que vende los cuadros de Hrvoje Kapelina me informa que en Kurcula todavía quedan descendientes de aquellos, que han añadido a su nombre la partícula 'de' y ahora se llaman DePolo- había mamado la vocación mercantil en su cultura natal, porque Venecia, que ha sido muchas cosas geniales en la historia, ha sido, primeramente, la ciudad comercial por excelencia. Ella conquistó el mundo, antes que con los ejércitos que armó, o con sus arquitectos y artistas que embellecieron Europa, o con esos astutos maestros de la negociación y de la intriga que fueron sus políticos, con sus banqueros, financistas y mercaderes que tendieron ese sutil archipiélago de factorías, depósitos, rutas, dependencias, ferias, mercados, que fue extendiendo por todo el mundo conocido, y filtrándolos a lo aún desconocido, las ideas y los mitos y las instituciones y los productos artesanales e industriales de Europa, y trayendo a ésta lo que las otras regiones del mundo creaban y producían. Lo veo aquí, a cada paso, en esta maraña de islas y puertos del Adriático croata, donde la presencia veneciana sigue aún viva y coleando por doquier, en los airosos campaniles de las iglesias, o en las galanas fachadas de los palacios desportillados que maculó el tiempo, y en los balconcillos que se asoman a las orillas como para que, en las calurosas tardes del verano, los vecinos se refresquen en ellas los pies. El admirable mercader Marco Polo fue un hijo tan representativo de su tierra como lo fue el eximio amatore don Giacomo Casanova o como lo fueron los ligeros compositores de música barroca Vivaldi y Albinoni a quienes anuncian en todos los conciertos del Adriático.
Ya no tengo más pretextos para continuar aquí, revisando las pinturas del artista de Korcula, Hrvoje Kapelina, que vende su mujer, una muchacha de largas piernas y ojos color de alga marina, cuya filosofía comercial, originalísima, nunca la hará rica. Me acaba de comunicar que ese óleo del puerto de Kurcula envuelto por la niebla, que contemplo por décima vez, no me lo venderá ni a mí ni a nadie. Lo exhibe para darle gusto a su marido, a quien el amor al arte no hace olvidar la necesidad de la supervivencia, pero, como a ella le gusta mucho, a los potenciales compradores los ahuyenta poniéndole al cuadro en cuestión unos precios imposibles. 'Más bien, llévese este dibujito de la torre de nuestra gloria local', me propone. 'Es muy bonito y sólo cuesta quince dólares'. Si hubiera sido un comerciante tan impráctico como la esposa de Hrvoje Kapelina, micer Marco Polo no hubiera llegado jamás a ser aceptado en la corte del Gran Jan ni hubiera escapado al apetito de esos comedores de carne humana del Asia Central con los que se llevó tan bien.A veces yo mismo me sorprendo con las coincidencias en las cosas que nos apasionan con los brothers de la prom, ya que hace un tiempillo estuve buceando en la historia y el mapa del viaje de Marco Polo, e incluso estaba por poner sus crónicas en la pagína web de la Biblioteca de Humanidades pero ya ante el pedido del público se los mando en esta edición como archivo adjunto en formato word: polo.doc. Son 512 kb recontradeliciosos.
La Raquelita Zegarra le reenvía a su hemana Liliana estas reflexiones e informaciones y quien a su vez me las reenvía:
¿CUÁNTO DE ESTO PODREMOS HACER?
Cuánto más das más recibes
Sabes que puedes producir tus propias drogas, sin tener que sembrar amapolas, marihuana o comprar cocaína? El cerebro, movido por las emociones, produce sustancias químicas que hacen que la persona eleve su autoestima, experimente sensación de euforia, se sienta animada, alegre y vigorosa, sin necesidad de tomar, inyectarse o fumar nada.
Estas sustancias que produce el cerebro, denominadas hormonas endógenas (ya que se producen en la corteza cerebral) bien podrían llamarse "drogas de la felicidad"
Algunas de ellas son:
La oxitocina, que se produce cuando existe un amor pasional y se relaciona con la vida sexual.
La dopamina, que es la droga del amor y la ternura.
La fenilananina, que genera entusiasmo y amor por la vida.
La endorfina, que es un trasmisor de energía y equilibra las emociones, el sentimiento de plenitud y el de depresión.
La epinefrina, que es un estímulo para el desafío de la realización de metas.
Si hay abundancia de estas hormonas endógenas, hay inteligencia emocional e interpersonal; la persona se siente ubicada, sabe quién es, a dónde va; controla sus emociones, conoce sus habilidades y sus talentos y se siente dueña de sí misma.
¿Cuándo y cómo se crean estas drogas internas? Se realizó un análisis bioquímico a la sangre de la Madre Teresa y se halló que era una persona altamente dopamínica; es decir, plena y feliz.
¿Cómo se desarrolla esta condición? A través del servicio a los demás.
¡Qué sencillo y comprometedor era el secreto de la felicidad de la Madre Teresa! Se han realizado descubrimientos como estos: Cuando una mujer va a dar a luz, se vuelve altamente dopamínica; es decir, genera una cantidad enorme de dopamina (la droga del amor y la ternura)
Cuando estamos enamorados, la dopamina aumenta 7000 veces su cantidad, acompañada de la oxitocina, responsable de la pasión sexual y de las fenilananinas, responsables del entusiasmo, bloqueando el aspecto de la lógica y la razón
En los recién casados, se produce gran cantidad de oxitocina, que es responsable del amor pasional. Por eso ellos irradian felicidad, se sienten plenos, alegres y motivados
Como vemos, la felicidad no es algo vago e impreciso, ni una sensación nebulosa: es el efecto de un flujo correcto de sustancias químicas que proporcionan al ser humano su equilibrio físico y psíquico.
Así, la felicidad se puede incrementar por medio de las siguientes actitudes o actividades, todas productoras de estas "drogas" internas: Amar y disfrutar apasionadamente lo que hacemos.
Tener relaciones con personas que nos motivan y enriquecen nuestra fuerza vital.
Tener una autoestima positiva y un sentido del valor personal.
Trabajar y lograr pequeñas o grandes metas.
Descansar y dormir profundamente.
Manejar adecuadamente el estrés.
Hacer ejercicios regularmente: "mente sana en cuerpo sano".
Recordar los momentos felices de nuestra vida, ya que en esos momentos la mente no distingue entre lo real y lo imaginario.
El secreto está dentro de nosotros.
Sentirnos felices es, en parte, una cuestión de actitud hacia la vida: las drogas de la felicidad no se consiguen en el exterior, sino que son creadas mediante una vida llena de amor, entrega, optimismo, ejercicio, satisfacción personal ante el logro de metas y vocación y devoción por lo que se hace.Y ya que estamos en asuntillos científicos les hago un copy and paste de un resumen de una investigación acerca de las quemadas de cerebro (burnout) de los médicos que trabajan en emergencias:
A FIRST SURVEY. MEASURING BURNOUT IN EMERGENCY MEDICINE PHYSICIAN ASSISTANTS.
Bell Rb, Davison M, Sefcik D. Midwestern University, Wilson Medical Center, Wilson, NC, USA
Using the Maslach Burnout Inventory (a device used in prior studies on emergency physicians) and the EMPA Demographic, Work, and Lifestyle Characteristics Survey, we assessed the burnout levels of emergency medicine physician assistants (EMPAs) and the presence of characteristics associated with higher burnout levels. 59% had moderate or high burnout levels on the Emotional Exhaustion subscale; 66% on the Depersonalization subscale; and only 34% on the Personal Accomplishment subscale. Several associations were found between EMPA burnout and individual characteristics, including insomnia and low satisfaction with physician supervision. Similarities were noted with regard to burnout among EMPAsS tienen curiosidad por autoaplicarse la prueba, pues como siempre soy de lo más acomedido se las pongo como archivo adjunto, traducida al castellano, en formato excel y autocalificable: burnout.xls
Me escribe el Germancito Benito
Estimado Jaime:
El doctor Eduardo Barriga, profesor nuestro y alumno fundador de la UPCH tuvo a su cargo un discurso conmemorativo al centenario del nacimiento del doctor Alberto Hurtado. Te envió una copia del mismo el cual, como puedes ver, contiene información que los alumnos de nuestra promoción desconocemos.
Te agradeceré lo publiques en nuestro boletín y le puedas hacer llegar una copia del mismo al doctor Barriga ebc@terra.com.pe
Un abrazo herediano
Germán Benito
Comentario: pues le envío una copia del semanario y la conferencia la pongo como archivo adjunto en formato word : conf.docInvitaciones reenviadas por la MILI:
1. Conferencia Latinoamericana de la Iniciativa Global de Apoyo a Madres 2002
El Médico y la Cultura de la Lactancia Materna Sólo para médicos
Martes 27 de agosto
Colegio Belén. Av. Belén 245 San Isidro Lima
Inscripción: 50 nuevos soles
CEPREN/Red Peruana de Lactancia Tlf. 445 1978
2. Fortaleciendo Alianzas para el Apoyo a Madres
25-31 de Agosto 2002
Este evento tiene como propósito revisar, compartir y discutir aspectos técnicos, metodológicos de experiencias significativas en el:
"Apoyo a la Madre en el marco del IGAM".
Esta reunión promete ser muy interesante y productiva, si desea inscribirse a este evento favor de responder este mail o ingrese a nuestra Página Web: http://www.lactared.com.pe/conferencia/conferencia.htm
donde obtendrá toda la información detallada sobre este evento.
Bueno ahora sí me despido con el cariño de siempre.
Cuídense
EL JAIME
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