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CAYETANO HEREDIA: PROMOCION '74 "Dr. Homero Silva Díaz"
| Página de Homero Silva | Ultima Edición | PROMOCION 74 | |
| REPORTE: PAE EN ACCION | Alberto Hurtado, M.D. | EX ALUMNOS | |
| Spiritus Ubi Vult Spirat | GALERIA DE FOTOS 74 | Más 74 |
"La Voz del Cachimbo" |
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Fundado 1967 |
Año XXXV |
Director Jaime Arias Congrains |
204ª Edición 14/Ago/03 8:30 p.m. |
El George Casas nos avisa que:
Se ha localizado la fuente de inspiración de los efectos especiales de Matrix.
ENTREN A ESTA DIRECCION: http://www.astercity.net/~tobik/pingpong.html
El Flaco Lema nos reenvía:
EL DIARIO DE UN PERRO
Semana 1: Hoy cumplí una semana de nacido, ¡Qué alegría haber llegado a este mundo!
Mes 01: Mi mamá me cuida muy bien. Es una mamá ejemplar.
Mes 02: Hoy me separaron de mi mamá. Ella estaba muy inquieta, y con sus ojos me dijo adiós. Esperando que mi nueva "familia humana" me cuidaratan bien como ella lo había hecho.
Mes 04: He crecido rápido; todo me llama la atención. Hay varios niños en la casa que para mí son como "hermanitos". Somos muy inquietos, ellos me jalan la cola y yo les muerdo jugando.
Mes 05: Hoy me regañaron. Mi ama se molestó porque me hice "pipí" adentro de la casa; pero nunca me habían dicho dónde debo hacerlo. Además duermo en la recámara... ¡y ya no me aguantaba!
Mes 06: Soy un perro feliz. Tengo el calor de un hogar; me siento tan seguro, tan protegido. Creo que mi familia humana me quiere y me consiente mucho. Cuando están comiendo me convidan. El patio es para mi solito y me doy vuelo escarbando como mis antepasados los lobos, cuando esconden la comida. Nunca me educan. Ha de estar bien todo lo que hago.
Mes 12: Hoy cumplí un año. Soy un perro adulto. Mis amos dicen que crecí más de lo que ellos pensaban. Que orgullosos se deben de sentir de mí.
Mes 13: Qué mal me sentí hoy. "Mi hermanito" me quitó la pelota. Yo nunca agarro sus juguetes. Así que se la quité. Pero mis mandíbulas se han hecho muy fuertes, así que lo lastimé sin querer. Después del susto, me encadenaron casi sin poderme mover al rayo del sol. Dicen que van a tenerme en observación y que soy ingrato. No entiendo nada de lo que pasa.
Mes 15: Ya nada es igual... vivo en la azotea. Me siento muy solo, mi familia ya no me quiere. A veces se les olvida que tengo hambre y sed. Cuando llueve no tengo techo que me cobije.
Mes 16: Hoy me bajaron de la azotea. De seguro mi familia me perdonó y me puse tan contento que daba saltos de gusto. Mi rabo parecía reguilete. Encima de eso, me van a llevar con ellos de paseo. Nos enfilamos hacia la carretera y de repente se pararon. Abrieron la puerta y yo me bajé feliz creyendo que haríamos nuestro "día de campo". No comprendo por qué cerraron la puerta y se fueron. "¡Oigan, esperen!" Se... se olvidan de mí. Corrí detrás del coche con todas mis fuerzas. Mi angustia crecía al darme cuenta, que casi me desvanecía y ellos no se detenían: me habían olvidado.
Mes 17: He tratado en vano de buscar el camino de regreso a casa. Me siento y estoy perdido. En mi sendero hay gente de buen corazón que me ve con tristeza y me da algo de comer. Yo les agradezco con mi mirada y desde el fondo con mi alma. Yo quisiera que me adoptaran y seria leal como ninguno. Pero solo dicen "pobre perrito", se ha de haber perdido.
Mes 18: El otro día pasé por una escuela y vi a muchos niños y jóvenes como mis "hermanitos". Me acerqué, y un grupo de ellos, riéndose, me lanzó una lluvia de piedras "a ver quien tenia mejor puntería". Una de esas piedras me lastimó el ojo y desde entonces ya no veo con él.
Mes 19: Parece mentira, cuando estaba más bonito se compadecían más de mí. Ya estoy muy flaco; mi aspecto ha cambiado. Perdí mi ojo y la gente más bien me saca a escobazos cuando pretendo echarme en una pequeña sombra.
Mes 20: Casi no puedo moverme. Hoy al tratar de cruzar la calle por donde pasan los coches, no me arrolló. Según yo estaba en un lugar seguro llamado "cuneta", pero nunca olvidaré la mirada de satisfacción del conductor, que hasta se ladeó con tal de centrarme. Ojalá me hubiera matado, pero solo me dislocó la cadera. El dolor es terrible, mis patas traseras no me responden y con dificultades me arrastré hacia un poco de hierba a ladera del camino.
Mes 21: Tengo 10 días bajo el sol, la lluvia, el frío, sin comer. Ya no me puedo mover. El dolor es insoportable. Me siento muy mal; quedé en un lugar húmedo y parece que hasta mi pelo se está cayendo. Alguna gente pasa y ni me ve; otras dicen: "No te acerques" Ya casi estoy inconsciente; pero alguna fuerza extraña me hizo abrir los ojos. La dulzura de su voz me hizo reaccionar. "Pobre perrito, mira como te han dejado", decía... junto a ella venía un señor de bata blanca, empezó a tocarme y dijo: "Lo siento señora, pero este perro ya no tiene remedio, es mejor que deje de sufrir." A la gentil dama se le salieron las lágrimas y asintió. Como pude, moví el rabo y la miré agradeciéndole me ayudara a descansar. Solo sentí el piquete de la inyección y me dormí para siempre pensando en por qué tuve que nacer si nadie me quería. La solución no es echar un perro a la calle, sino educarlo. No convierta en problema una grata compañía.
2. "Es imposible que un terrorista sea indultado" Entrevista de Mariella Balbi al Padre Hubert Lanssiers que defiende a la CVR y el trabajo de Derechos Humanos (Aparecida en Revista Domingo del Diario La República)
La solvencia moral del padre Hubert Lanssiers es reconocida por todos, entre otras cosas porque es una de las pocas personas que visita hace más de 40 años los penales del país. Lanssiers sostiene que los arteros ataques contra la Comisión de la Verdad y Reconciliación vienen de sectores directamente involucrados que no quieren que los dolorosos hechos vividos se esclarezcan.
Padre Lanssiers, hablemos de cifras: ¿cuántos presos detenidos injustamente por terrorismo hay todavía?
-Podría responderle con cualquier número para salir del paso, o para parecer medianamente informado o inteligente. En realidad, eso se sabe una vez que el expediente ha sido estudiado y se ha realizado un buen trabajo de detective privado cotejando otros expedientes en los que el solicitante está mencionado. También viendo cómo se comporta en el penal. Todo se sabe finalmente en los penales. Este trabajo es visto por una primera comisión de abogados, luego por una segunda y pasa a la comisión de indultos, que recomienda o no el indulto.
Yo estaría muy feliz de tomarle un examen a Beatriz Merino sobre la situación de los penales en esa época y de las amenazas que se cernían sobre las cárceles y la tranquilidad del país.
-¿Cuántos pedidos tienen pendientes?
-Cerca de 150. Adicionalmente, hay aproximadamente 500 presos que han pedido acogerse al indulto, pero están considerados como inculpados porque han sido juzgados por jueces sin rostro o por un tribunal militar y tienen que recomenzar un nuevo juicio. Están en el limbo, el indulto no procede en el caso de inculpados.
-Se dijo que se estaba liberando a terroristas.
-No es verdad, eso es de una ignorancia supina y de mala leche. Mire las instancias por las que deben pasar. Una periodista me preguntó si se indultaba según la intuición. ¡Por favor!, como si uno cogiera un expediente, lo oliera y decidiera. Es prácticamente imposible que un terrorista sea indultado.
-El secretario de la Comisión de la Verdad, Javier Ciurlizza, declaró hace un tiempo que había cerca de 1,500 presos que deberían ser indultados porque se les había aplicado penas muy severas en relación con los delitos cometidos...
-Hay presos que por agitación y propaganda y delitos menores tienen penas de 10 años. Pero hay presos comunes que han cometido asesinato y salen después de 5 años. La ley es la ley, de acuerdo, pero también hay que preocuparse de la equidad. A una chica de 20 años, Sendero la obligó a servir de acompañante con su hijo para llevar documentos. Lo hizo con pánico y lo reconoció ante la justicia. Los "justos" dicen: ¿por qué no denunció esto a la policía? Francamente. Yo no lo hubiera hecho porque terminaría en la cana.
-Concuerda con Ciurlizza que habría que indultar estos delitos menores.
-No sé si la palabra es indultar. Coincido en que hay que perdonar una pena que ha sido extremadamente exagerada. A la chica que le menciono le dieron 20 años de cárcel. Debe haber una comisión de revisión de penas. Nuevamente, funciona la mala leche. ¿Qué hacen quienes critican? Estar sentados cómodamente en su sillón. Que entren en la cancha. Esa gente no tiene derecho de opinar...
-También se ha cuestionado a Javier Ciurlizza por haber conversado con los internos de la Base Naval del Callao y haber sido complaciente con ellos. La premier Beatriz Merino ha dicho que fue una equivocación hablar con ellos.
-Diego García Sayán ha dicho que respeta la opinión de Beatriz. Eso no lo entiendo: yo respeto a las personas, no las opiniones. Una opinión debe estar basada en estudios y conocimientos. Si no, tu opinión no tiene más importancia que un trastorno gástrico. Yo estaría muy feliz de tomarle un examen a Beatriz Merino sobre la situación de los penales en esa época y de las amenazas que se cernían sobre las cárceles y la tranquilidad del país. A ver si me puede contestar. No he escuchado la conversación, pero indudablemente en ello interviene el carácter de una persona. Ciurlizza es un tipo transparente, alegre. No sé qué hubiera pasado si enviaban a un tipo hecho de cemento armado a dialogar con Abimael Guzmán. Cuando tú sabes lo que quieres lograr, tienes que tomar las medidas y las tácticas adecuadas.
-¿No es contraproducente ni pecaminoso conversar con Abimael Guzmán?
-Absolutamente no. Para mí era indispensable que alguien se pusiera en contacto con esta gente para clarificar la situación.
-¿Por qué trasladar a un preso de Yanamayo a la Base Naval del Callao sólo porque pensaba que Abimael Guzmán estaba muerto?
-Ah, es que usted no conoce al recluso Atahualpa. No cree en nada, está lleno de contradicciones. Yo he discutido con él. Un día me acusó de apoyar el acuerdo de paz. Le pregunté: ¿quién es tu patrón? El presidente Guzmán, ayer, ahora y siempre, me respondió. Él está por el Acuerdo de paz, le dije, ¿qué me reprochas a mí si estoy de acuerdo con tu patrón? Y había hecho un conflicto en Yanamayo. No es cualquier preso. Tenía a todo Proseguir (facción de senderistas que está por continuar la lucha armada) detrás de él. Había que refregarle en la cara que Guzmán estaba vivo y que había firmado el acuerdo de paz. Cuando uno conoce la situación de cerca ve con más lucidez lo que habría que hacer y lo que no hay que hacer. Y todo es por servir a la Nación, porque, finalmente, ¿personalmente qué ganas con eso?
-Se cuestiona a Ciurlizza haber planteado a Guzmán y compañía el tema de la Comisión de la Verdad y pedir su opinión.
-En una conversación se puede tratar de cualquier cosa, ¡por favor! No se trataba de una cosa parametrada: primer punto, segundo punto, tercer punto, etcétera. Han podido hablar de la receta de la papa a la huancaína, por ejemplo. No sé cómo la gente critica esas cosas. En una conversación entran muchos elementos. Si una periodista entrevista a un pobre tipo como yo, ¿qué hace?, poner en estilo escrito lo hablado, lo cual es una falsedad. Lo oral es distinto de lo escrito.
-A partir de estos audios se ha desacreditado a la Comisión de la Verdad. ¿Cuál es la importancia que tiene esta comisión para usted?
-Ha sido una buena iniciativa. Creo que pudo elaborarse una estrategia primero y luego crearla, pero esto sólo es una opinión. Para las personas de buena fe, para el país y para quienes se interesan verdaderamente por éste, tiene una gran importancia. Claro, no es el común de la población. Últimamente he hecho una suerte de test. Cuando voy al penal de Chorillos le llevo periódicos a las internas para que se informen. Con mi más espeso dejo francés le pregunté al hombre del quiosco: ¿Me podría dar un periódico que sea imparcial? No existe tal cosa -me dijo-: este es de tendencia aprista, este del gobierno, este del fujimorismo. Segunda pregunta: ¿Me podría dar un periódico que diga la verdad? La respuesta fue ja, ja, ja. Una gran carcajada.
-¿Sirve o no sirve la Comisión de la Verdad?
-Para la gente que se interesa de verdad, sí. Es necesaria para el país. Quizá no tenga un efecto inmediato pero servirá de documento para quienes quieran reflexionar. Si te cierras y te contentas con mirar los potos que hay en los periódicos, no te servirá de nada.
-Un sector de la sociedad arguye que por qué se tiene que reconciliar con los senderistas que han matado tanta gente y destruido al país.
-Hasta cierto punto soy culpable del término reconciliación porque, cuando me citó una comisión del Congreso, dije que no sólo bastaba con la verdad, que era necesaria una visión ulterior que permita la reconciliación. Evidentemente no la aplicaremos de inmediato, pero la tendremos como una piedra en el zapato. ¿Por qué reconciliarse con los alemanes luego de la Segunda Guerra Mundial? Porque la historia cambia, no nos vamos a quedar con un mismo pensamiento de modo eterno. Cuando era niño, viví la guerra e imaginaba que era poco el castigo que se podía dar a los alemanes. Y ahora qué, tenemos la comunidad europea. ¿Por qué no podemos hacer un esfuerzo por una reconciliación que brote de una reflexión, de una confesión de las cosas? Así funcionó en África del Sur. Todos tenemos que reconocer nuestras responsabilidades. Hay que tener una visión más amplia de la historia, ser visionario.
-Sendero inició la violencia y arrastró a la sociedad...
-Con ese criterio, los deudos de la violencia también podrían decir para qué reconciliarme con quienes mataron a mis seres queridos. Nadie podría reconciliarse con nadie. Las cosas tienen que cambiar.
-Otro cuestionamiento es: se quiere sancionar a las Fuerzas Armadas, cuando éstas enfrentaron al senderismo con coraje y entrega.
-Otra vez se repite el razonamiento limitado. No se va a sancionar a las Fuerzas Armadas, se van a señalar los excesos en los que éstas incurrieron. Conozco a un montón de militares que no se sienten orgullosos de torturas y excesos.
-Muchos se preguntan si era necesario escuchar testimonios desgarradores de las víctimas de la violencia y recordar de nuevo.
-Hay mucha gente que no se ha expresado, quienes lo hicieron asistieron voluntariamente a las audiencias públicas, hemos escuchado testimonios de familiares de policías, de campesinos víctimas de Sendero y de las fuerzas del orden. Ha sido una suerte de catarsis, catarsis que nos ha permitido saber, medianamente, porque nunca llegaremos a conocer todo. Entre los que no se han expresado aún existe temor y miedo a hacerlo.
-¿Las conclusiones de la Comisión de la Verdad deberían tener carácter vinculante?
-Lo que han decidido me parece equilibrado. Se van a individualizar casos y éstos serán vistos por el Poder Judicial. Esto no quiere decir que todos serán culpables porque en un proceso judicial hay que exhibir pruebas.
-¿A qué se debe, según usted, este cargamontón contra la Comisión de la Verdad?
-Porque se teme conocer qué fue lo que realmente pasó y tener una mirada reflexiva del pasado. Los sectores directamente involucrados le quieren restar validez. Y porque todos los medios comienzan a reproducir opiniones sin validez. Basta que John Caro diga cualquier barbaridad y se va repicando de un medio a otro. Esa es una irresponsabilidad. Recuerdo que John Caro declaró una vez en la radio y un especialista le dijo, general, todo eso es falso, ¿de dónde ha sacado esa información? Él respondió: Lo leí en el periódico.
El Cholus nos reenvía:
1. ELOGIO A LA EMBRIAGUEZ por Fernando Savater (Escritor y filósofo español) (De Etiqueta Negra #7)
Suelo ser excesivo. Confieso que he nacido para lo demasiado. No en todo, claro está, sólo en ciertos vicios y para ciertas aficiones. De las virtudes no hablaré, pero en alguna también me paso un poco, aunque Aristóteles me regañaría por creer que, si me paso, puedo seguir llamándola «virtud». Leo demasiado, escribo demasiado, viajo demasiado, me encolerizo demasiado, quiero hacer el amor con demasiadas personas y cosas, me enamoro demasiado de quien no me quiere, hablo demasiado, tengo demasiadas opiniones y no me las callo, gesticulo demasiado, grito demasiado, pretendo saber de demasiadas cosas, me río demasiado, lloro demasiado, cultivo y provoco demasiadas animadversiones. Me deprimo más de lo debido y me divierto como un niño bobo, sin medida. Soy un pasota, pero no porque pase de todo como se dice en España para indicar indiferencia , sino porque me paso en todo.
Como es lógico, siento simpatía por la mayoría de los disparates y sobre todo por los extremos. En cuanto algo se estima tanto que comienza a delirar una manía, una opinión, un defecto, una afición, un tic , me resulta morbosamente interesante. Padezco vergonzante complicidad con los poseídos y los fanáticos, con los arrebatados y los convulsionarios. Cuanto más exagerado es alguien, más irrefutable me parece. No me enorgullezco de esta debilidad en sí misma excesiva también pero tampoco quisiera curarme del todo de ella. Ya que no podemos ser infinitos, al menos seamos extremistas, que es como la versión «pueril» del infinito.
Me dicen que todo está bien, pero con mesura. Yo sospecho íntimamente que todo está mal, salvo cuando es desmesurado. Nada resulta a la larga tan triste como la verosimilitud. Lean a cualquier filósofo anglosajón y comprenderán lo que quiero decir. ¡Menos mal que Swift y Poe, Melville y Aleister Crowley fueron también anglosajones! El oráculo recomendaba: «De nada demasiado». Es evidente que de todo no puede tenerse demasiado, pues en tal caso seríamos dioses. Pero busquemos al menos lo demasiado en algo. Porque el consejo del oráculo también puede leerse de otro modo: tenemos, queramos o no, demasiada nada por delante.
Lo divertido de la libertad, no nos engañemos, es el libertinaje. Lo mejor del erotismo es, por supuesto, la pornografía. Y en el terreno de la bebida, el ideal no es tomarse un par de copas para animarse un poco, sino emborracharse como un cosaco en Nochevieja. Me parecen repulsivamente hipócritas los usos «medicinales» del alcohol: «Tómese una copita para entonarse». ¡Para eso, tanto daría propinarse una buena friega de ginebra o vodka! El único que entendió bien las virtudes médicas del alcohol fue aquel pariente de Mark Twain: «Mi tío tomaba de vez en cuando una copa para estabilizarse. A veces se estabilizaba tanto que no podía moverse». Considerar la embriaguez como algo pecaminosamente malo en sí mismo es cosa propia de comunidades frígidas y civilizaciones sin gracia. Otros pueblos, sin embargo, ni siquiera han sospechado que los excesos de la bebida pudiesen despertar virtuosos escándalos. Stevenson, por ejemplo, comenta que nunca le oyó proferir a su abuela escocesa nada más duro contra el alcohol que esta sabia prevención: «¡Cuidado con la bebida, hijos míos, porque puede llevar al vicio!». Por supuesto que en todo caso la embriaguez, aun aceptada como algo perfectamente natural y lícito, suele resultar ocasionalmente torpe, inconveniente, sucia, fastidiosa, poco oportuna, ridícula, monótona, etc. ¿Pero no ocurre lo mismo con el amor? ¿0 con la sabiduría? ¿0 incluso con la justicia? ¿Y no es también cierto que amor, sabiduría o justicia pueden degenerar en vicio, con repercusiones quizás aun más indeseables que las de la bebida?
No soy partidario de buscar coartadas a los excesos y reducirlos así a meros instrumentos, pero en defensa del alcohol es patente que sobran los testimonios favorables. En una entrevista, Marguerite Duras hacía un bello y conmovedor panegírico a la embriaguez etílica: «Nada como el alcohol dijo . El alcohol es perfecto, aunque es la muerte». Señalo que su testimonio es conmovedor porque ella tuvo que renunciar a la bebida por razones clínicas: pero, en lugar de aprovechar este forzoso ascetismo para iniciar una rencorosa cruzada contra su antiguo amante, lo recuerda con nostalgia y lo defiende. Por supuesto, decir de algo que es la muerte no es avanzar un argumento definitivo en contra. También la vida es la muerte, y aquí estamos.
Bebamos, pues. Como decía un amigo: «Total, para cuatro días que va a beber uno». ¡Ah, mañanas de chinchón seco, mediodías de Campari, aperitivos de manzanilla y oloroso, comidas regadas con buen vino, grappa enérgica de los postres, tarde de mezcal, vodkas estimulantes, bourbon en donde suena la sirena de un coche de la patrulla nocturna y ron en el que se ahogan piratas fantasmales! El día de mi cicuta, no ofreceré un gallo a Esculapio. Por si no están ustedes mañana allí, les prevengo de mis últimas palabras: «Hijos míos, borgoña en las comidas y whisky escocés a cualquier hora». Y luego, dándome la vuelta para organizar dignamente cara a la pared: «Nada grande se ha hecho sin pasión».
No conozco oración más conmovedora y más sentida que aquella con la que comienza «El pequeño vagabundo», de William Blake: «Madre querida, madre querida, la iglesia es fría, / mas la taberna sana y placentera; / puedo decir además que es donde me tratan bien. / Tan buenos momentos no tendré en el cielo». Es difícil más verdades en menos palabras, salvo quizá en algún tratado de matemáticas y, francamente, las verdades matemáticas son a la verdad lo que Audrey Hepburn a Marilyn Monroe. La taberna es un lugar sano, placentero y donde por añadidura mejor lo tratan a uno. No hay signo de civilización más indudable que la abundancia y calidad de tabernas: allá donde proliferan las cafeterías, los snacks, los bares estadounidenses y demás abrevaderos plastificados, no duden de que el fantasma de Spengler anda frotándose las manos y los caballos justicieros de los bárbaros relinchan cada vez más cerca. En Euskalerria sobran las buenas tabernas. Comienza uno a aprender euskera, por ejemplo, y los temblores de neófito se le pasan cuando una de las primeras lecciones del método más popular se titula precisamente Tabernan, y allí en la taberna se establece el animado dialoguillo pedagógico de los personajes, con elogios al vino y todo. Una lengua que comienza a aprenderse con ejemplos tabernarios tiene que ser por fuerza sabrosa y civilizada.
La taberna es un ámbito esencialmente materno, en el sentido más hospitalario del término: afuera todo es llanto y crujir de dientes, extra tabernam nulla salus. No es, pues, el lugar de la vida activa, sino del inicio o remate de la actividad. Allí comienzan los negocios y también concluyen con un trago las sociedades que han dejado de ser rentables. Allí se tonifican entre bélicos himnos subrayados por golpes del jarro sobre el mostrador quienes parten al combate y allí se celebra el regreso del héroe victorioso o del superviviente. De allí sale el viajero que marcha a lo desconocido y allí retorna para narrar a un círculo de ávidos oyentes las peripecias de su travesía. Allí se bebe a la salud de la bella a cuya cita va a acudirse por primera vez y allí también (¡ay!) se apuran los tragos espesos en que se busca consuelo de su pérdida. La taberna es un paréntesis en la vida, como el sueño. Y, también como el sueño, ese paréntesis está más lleno de significado que la propia vida. Es algo así como la Legión Extranjera, pues uno puede perder su identidad acrisolada al entrar y fabularse en una nueva personalidad que compartir con otro bebedor solitario, o sencillamente puede preferirse el rincón menos iluminado y su perfecto anonimato, como hizo Ulises cuando volvió al reino que se proponía reconquistar.
He dicho antes «bebedor solitario» y eso es algo que debe ser matizado, pues nadie bebe realmente solo en la taberna: en efecto, es el reino de la mediación y por tanto del reconocimiento que humaniza y satisface a la autoconciencia. El mediador es naturalmente el tabernero: no hay oficio que requiera mayor sutileza, una distancia mejor calculada para asegurar la compañía acogedora sin atentar contra la pudorosa intimidad, una disponibilidad atenta y digna que sepa hacerse poco a poco cálida hasta la ternura cuando la ocasión lo requiera. ¿Cómo va a poder beberse a gusto en una cafetería de mecánicos y displicentes camareros, siempre deseosos de que uno deje libre la plaza que ocupa, o aun peor, en un autoservicio, que incluso en el mejor de los casos no es más que una adaptación de la cadena de montaje a las necesidades alimenticias? Encontrar un buen tabernero es tan difícil como encontrar un buen amigo. Aun más raro y precioso, si me apuran, porque el amigo exige de nosotros proezas afectivas que la discreción del buen tabernero obvia. Es el tabernero el encargado de que nadie esté totalmente solo en su casa y también de que nadie se sienta vigilado: ¡Ojalá Dios nos tratase con igual delicadeza!
Quizá se me diga, con trémolo de regeneracionismo abstemio, que en las tabernas se «bebe» y allá donde se bebe también puede beberse «demasiado». A lo que se supone que yo debería responder cantando las virtudes del use moderado del alcohol, sus beneficios para la salud o la sociabilidad en la dosis adecuada, etc. Es lo que han hecho todos los hipócritas que en el mundo fueron cuando han querido defender el vino, de San Pablo a Xavier Domingo. Lamento no ser propenso a tales empeños educativos. Personalmente, creo que no se debe beber demasiado: sólo lo justo para emborracharse. Pero en estas cuestiones me siento tolerante (como dijo muy bien Bergamín de sí mismo, soy liberal en todo salvo en política), y si alguien se encuentra a gusto en el exceso, no diré ni una palabra que pueda desanimarlo. No faltan, sin duda, argumentos edificantes a favor de la bebida: gracias a la embriaguez, por ejemplo, me he visto libre de la adicción a las drogas duras, pues no suelo estar sobrio el tiempo suficiente para conseguirlas.
Pero no me rebajaré a este tipo de palinodias ni tendré la desvergüenza de considerar la borrachera como un efecto indeseado o un mal menor. Abundan las culturas que no han mirado la embriaguez con virtuosa repugnancia. No me refiero, desde luego, a las habituales coartadas antropológicas que relacionan los excesos etílicos con la fiesta, la suspensión de lo cotidiano, la posesión divina. Dionisos y demás grandilocuencias para borrachos de mala fe. No: hablo más bien de una tolerancia usual y sin énfasis, que suele darse por lo común en tierras de sólidos bebedores, como Escocia. En cambio, Rabelais tuvo mala fama entre sus envidiosos contemporáneos por su afición desmedida al veneno de Noé. Decían de él que nadie le vio nunca completamente sobrio, por temprano que fuese, lo cual no deja de ser un bonito récord. Y, sin embargo, se ganó un hermoso epitafio de Ronsard por esta misma afición, en el que se incluyen interesantes disquisiciones sobre las transformaciones fermentativas de la materia: «Si d'un mort qui pourri repose / Nature engendre quelque chose / Et si la génération / Se fait de la corruption: / Une vigne prendra naissance / De I'estomac et de la panse / Du bon Rabelais, qui boivoit/ Toujours, cependant qu'il vivoit».
Beber y vivir. Es inevitable recordar aquí otro epitafio, este compuesto por el propio interesado, bebedor nada rabelesiano sino agónico, pero dotado también de fundamental ironía: «Malcom Lowry / Difunto del Bowery / Su prosa era florida / Y a veces reñía / Vivió de noche y bebió de día / Y murió tocando el ukelele».Y volvamos de nuevo a la taberna, de donde nunca salimos de pleno grado. Las hay de muy diferentes personalidades, según la bebida base que se provee habitualmente en ellas. Las tabernas de vino suelen ser vivaces, canoras, propensas a la tapa y al pincho. Las de cerveza, soñadoras y ensimismadas. Las cantinas de tequila, peleonas.
Todas tienen su encanto, a poco que uno sepa conciliar su ánimo con el genius loci imperante: es cuestión, como casi todo en la vida, de saber estar. Cuando llega la hora de elegir alguna, es ante todo justo y saludable enumerarlas en su diversidad con agradecimiento politeísta: tabernas de manzanilla de Sanlúcar de Barrameda, desde alguna de las cuales puede verse la placa con los nombres de los primeros navegantes que completaron la vuelta al mundo; finas tabernas sevillanas, de augustas aceitunas y mojama tenue; honrados pubs ingleses, quizá los antros más acogedores del mundo; rincones parisinos de la Isla de San Luis, cuando llega el nuevo beaujolais; cantinas de Taxco, en una de las cuales me invitó a escuchar nueve corridos un desconocido que pagaba en mariachis la pérdida de una apuesta; inolvidables tabernas venecianas, Ca d'Oro Ruggiero, el Cacciatore de Murano, donde se bebe el fugaz y frutal torbellino.
¿Preferir? Uno las prefiere todas, es decir, prefiere su variedad y su riqueza. Pero el corazón del bebedor tiene sus rincones. El mío está arropado en las tabernas de la Parte Vieja de Donostia, entre txakolí gildas y chorizo cocido, aunque hay cierto balconcito en Guetaria que tampoco cambio por nada del mundo. Se entiende: ni de este mundo ni del otro. El poema de Blake antes citado comenta sin melancolía: «Tan buenos momentos no tendré en el cielo». De algo estoy seguro: si allá en el otro mundo infierno o gloria, tanto da no hay fuerte vigilancia, nada podrá impedir que mi alma despenada se lance cabeza abajo por el tobogán de las estrellas para acabar en un rinconcito del Astelena o del Ormazábal, acariciando ya sin ojos ni lengua un txikito imposible y desesperado.
2. LA CATA DEL PISCO por Johnny Schuler. Presidente de la Cofradía Nacional De Catadores de Pisco del Perú
La degustación o cata, es el conjunto de métodos y técnicas que se utilizan para percibir, identificar, apreciar e interpretar las propiedades, llamadas organolépticas, que poseen los alimentos y las bebidas. Son los órganos sensoriales, los instrumentos con los cuales el catador logra su objetivo.
La cata se define como un "análisis sensorial" compuesto de cuatro fases: la observación a través de los sentidos, la interpretación de las percepciones (o estímulos), que es la comparación cualitativa, la evaluación del producto de acuerdo a normas establecidas y finalmente, la emisión de un veredicto.
Emile Peynaud, importante enólogo francés, la define así: " La cata consiste en probar con atención un producto cuya calidad queremos apreciar: se trata de someterlo a nuestros sentidos y conocerlo, buscando sus diferentes defectos y cualidades, con el fin de expresarlos; la cata es estudiar, analizar, describir, juzgar y clasificar".
Con la variedad de excelentes Piscos que hay hoy en nuestros anaqueles, tenemos ahora la oportunidad de disfrutarlos de una manera distinta al pisco sour. Hoy cataremos Pisco.
La singularidad del Pisco en comparación con otros aguardientes de uva del mundo, es que el Pisco es un producto obtenido de la destilación de mostos frescos de uva y no la destilación de orujos u hollejos, o cáscaras y raspón, como son las grapas y otros. Esta particularidad le da una belleza exquisita al Pisco.
Un buen Pisco es límpido y brillante a la vista. Es incoloro. No debe de tener ninguna materia extraña en su líquido. Debe ser transparente como un cristal.
Al acercarlo a la nariz, el aroma percibido inicialmente, si bien es ligerísimamente alcoholizado, no debe ser agresivo, y esta percepción alcoholizada se desvanecerá rápidamente dando paso a los aromas primarios. Los aromas primarios son los olores aportados por la uva propiamente, los aromas a fruta. Los Piscos puros, al ser elaborados de uva quebranta, uva no aromática, son más bien secos, poco perfumados, en la nariz. En los aromáticos encontraremos una maravillosa y compleja estructura aromática. Recuerdos de cítricos, atisbos de frutas tropicales, algo de piña madura, algo de mango, pasas, una caricia de jazmín. Los aromas deben ser limpios, no sucios, deben ser agradables, distinguidos. Los aspectos negativos serían: grosero, agresivo, abombado, viciado, contaminado.
Cada uno debe de hacer el ejercicio, y con mucha concentración, encontraremos olores a frutas, especies, flores. Evidentemente, un buen Pisco no debe oler a acetona, jabón, desinfectante, alcohol puro y otros olores que encontramos en los piscos adulterados.
Al llevarlo a la boca, el Pisco no debe quemar ni raspar. Debe entonces ser redondo, equilibrado. Un sabor no debe predominar sobre otro. Los sabores deben ser afrutados, elegantes, equilibrados, armoniosos. Las percepciones se asocian a expresiones de volumen y estructura. Al pasar, debe ser amable y aterciopelado. No debe raspar, ni ser agresivo a la garganta. Los sabores explotan en la boca, al contacto con oxígeno, y llenan la cavidad bucal de recuerdos a las frutas y perfumes que habíamos encontrado en la nariz.
Al terminar de pasarlo, la percepción llamada retro nasal o post gusto, debe de ser larga, suave, duradera, persistente. Los aromas y sabores de un buen Pisco duran muchos segundos en boca. Es untuoso, noble, lleno, armonioso, delicado, característico. Uno no muy bueno, se desvanece rápidamente, se siente aguado, sin cuerpo, es ordinario, apagado, austero, ralo, áspero.
Estos maravillosos Piscos hay que tomarlos puros, apreciando y disfrutando de sus deliciosos aromas y sabores, como se disfruta un buen cognac o un buen brandy. No se toma en shots, o seco y volteado. Se bebe a sorbos, y se bebe con orgullo, porque el mejor aguardiente de vino del mundo es Pisco, y el Pisco es peruano!!!
La Mili me escribe :
Gracias Jaime por enviarme siempre la Voz del Cachimbo ... y por escribirla (de nada Mili)
Ah y me reenvía esta narración
EL BILLETE
Pablo, con el rostro abatido de pesar, se reúne con su amiga Laura en un bar a tomar un café. Deprimido, descargó en ella sus angustias... Que el trabajo, que el dinero, que la relación con su pareja, que su vocación!...Todo parecía estar mal en su vida. Laura introdujo la mano en su bolso, sacó un billete de 50 EUROS y le dijo: -¿Quieres este billete?
Pablo, un poco confundido al principio, le contestó: -Claro, Laura...son 50 EUROS, ¿quién no los querría? Entonces Laura tomó el billete en uno de sus puños y lo arrugó hasta hacerlo una pequeña bola. Mostrando la estrujada pelotita a Pablo, volvió a preguntarle: -Y ahora, ¿lo quieres también?
-Laura, no sé qué, pretendes con esto, pero siguen siendo 50 EUROS. Claro que lo cogeré si me lo das.
-Laura desdobló el arrugado billete, lo tiró al suelo y lo restregó con el pie, levantándolo luego sucio y marcado. ¿Lo sigues queriendo?
-Mira, Laura, sigo sin entender a donde vas, pero es un billete de 50 EUROS, y mientras no lo rompas, conserva su valor...
-Pablo, debes saber que aunque a veces algo no salga como quieres, aunque la vida te arrugue o pisotee, sigues siendo tan valioso como siempre lo has sido... Lo que debes preguntarte es cuánto vales en realidad y no lo golpeado que puedas estar en un momento determinado.
Pablo se quedó mirando a Laura sin atinar con palabra alguna, mientras el impacto del mensaje penetraba profundamente en su cerebro. Laura puso el arrugado billete a su lado en la mesa y con una sonrisa cómplice agregó:
-Toma, guárdalo, para que te acuerdes de esto cuando te sientas mal... pero me debes un billete nuevo de 50 EUROS para poderlo usar con el próximo amigo que lo necesite.
Le dio un beso en la mejilla y se alejó hacia la puerta. Pablo volvió a mirar el billete, sonrió, lo guardó y con una renovada energía llamó al camarero para pagar la cuenta...
¿Cuántas veces dudamos de nuestro propio valor, de que realmente merecemos más y que podemos conseguirlo si nos lo proponemos? Claro que no basta con el mero propósito... Se requiere acción y existen muchos caminos.
Trata de contestar a estas preguntas:
1- Nombra las 5 personas más adineradas del mundo.
2- Nombra las 5 últimas ganadoras del concurso Miss Universo.
3- Nombra 10 ganadores del premio Nóbel.
4- Nombra los 5 últimos ganadores del Oscar como mejor actor o actriz.
¿Que, tal?
¿Mal?
No te preocupes. Ninguno de nosotros recuerda los titulares de ayer.
- Los aplausos se van!
- Los trofeos se empolvan!
- Los ganadores se olvidan!
Ahora contesta a estas otras:
1- Nombra 3 profesores que te hayan ayudado en tu formación.
2- Nombra 3 amigos que te hayan ayudado en tiempos difíciles.
3- Piensa en algunas personas que te hayan hecho sentir algo especial.
4- Nombra 5 personas con las que disfrutes pasar un rato.
¿Qué, tal?
¿Te fue mejor?
Las personas que marcan la diferencia en tu vida NO son aquellas con las mejores credenciales, con mucho dinero, o los mejores premios...
....Son aquellas que se preocupan por ti, que te cuidan, las que de muchas maneras están contigo.
Reflexiona un momento.
-La vida es muy corta! Tú, ¿en qué, lista estás?¿No sabes? .déjame darte una ayuda...No estás entre los famosos, pero sí entre los que recordé, para saludarte.
El Pocho Galindo nos reenvía:
1- NO TENIA TIEMPO por Galvez, Homero
Hoy al atender el teléfono que insistentemente exigía atención, mi mundo se desmoronó. Entre sollozos y lamentos, la voz del otro lado de la línea me informaba que mi mejor amigo, mi compañero de todos los días, mi hombro camarada, había sufrido un grave accidente, y falleció instantáneamente...
Recuerdo haber colgado el teléfono y caminado a pasos lentos para mi dormitorio, mi refugio particular. Las imágenes de mi juventud vinieron casi instantáneamente a mi mente. La facultad, las borracheras, las conversaciones a la vuelta de las salidas hasta altas horas de la noche, los amores no correspondidos, las confidencias al oído, las complicidades, las risas...
Ahhhhh... las risas... como eran fáciles de surgir en aquella época...
Recordé las lágrimas de las despedidas, y principalmente, las promesas de nuevos encuentros. Recuerdo las promesas de que nunca sería olvidado, y realmente nunca lo fui... Perdí la cuenta de las veces en que cariñosamente me llamaba cuando yo estaba en el fondo del pozo. Los mensajes, que nunca respondí y que constantemente me enviaba, llenando mi correo electrónico de esperanzas y promesas de un futuro mejor...
Recuerdo que fue su rostro preocupado lo primero que vi cuando salí de mi cirugía de apéndice. Recuerdo que fue en su hombro que lloré la perdida de mi querida mamá.. Fue en sus oídos que derramé los lamentos de un noviazgo terminado.
A pesar del esfuerzo para recorrer mi mente, no conseguí acordarme de una sola vez en que tomé el teléfono para llamarlo y decirle a él lo importante que era para mí contar con él. Al final yo era una persona muy ocupada, no tenía tiempo... No recuerdo una sola vez en que me preocupé por conseguir un texto gratificante para enviarle a él, o cualquier otro amigo, con el objeto de darle un día mejor. No tenía tiempo... No recuerdo haber hecho cualquier tipo de sorpresa, como aparecer con una botella de vino y el corazón abierto dispuesto a escuchar.
No tenía tiempo. No recuerdo algún día en que estuviese dispuesto a oír sus problemas. No tenía tiempo...
Creo que nunca imaginé que él tenía problemas. No reparé en que constantemente mi amigo se pasaba de la cuenta con la bebida.
Encontraba divertida su forma borracha de ser. Al final, bebido o no, era una óptima compañía para mí. ¡Sólo ahora veo con claridad mi egoísmo!.
Tal vez si me hubiese bajado de mi pedestal egocéntrico y hubiera prestado un poco de atención y brindado un poco de mi sagrado tiempo, mi gran amigo no habría bebido hasta no aguantar más, y no habría perdido la vida cuando perdió el control de su auto. Tal vez, él, que siempre inundó mi mundo con su iluminada presencia, estaba sintiéndose muy solo. Así mismo, los mensajes que constantemente dejaba en mi "secretaria electrónica", podrían ser su modo de pedir ayuda.
Aquellos mismos mensajes que simplemente apagué de mi "secretaria electrónica", jamás se apagarán de mi conciencia. Estas dudas que ahora me inundan nunca más tendrán respuestas... Mi falta de tiempo me impidió responderle...
Ahora, lentamente elijo ropa negra, digna de mi estado de ánimo.
Tomo el teléfono y aviso a mi jefe que no iré a trabajar hoy, y quien sabe mañana o después... Tomaré el día para homenajear con mi llanto a una de las personas que más amé en la vida... Al colgar el teléfono, veo con sorpresa, entre lágrimas, que para ésto sí tuve tiempo... Descubrí que si no tomas las redes de tu vida el tiempo te devora y te esclaviza.
Trabajo con el mismo entusiasmo de siempre, pero solamente soy "el profesional" durante mi jornada de trabajo. Fuera del trabajo, soy un ser humano..
Nunca más un mensaje de mi "secretaria electrónica" se quedó sin por lo menos un "hola" de respuesta. Trato constantemente de llenar el correo electrónico de mis amigos con mensajes de amistad y deseos de días mejores. Escribo tarjetas de cumpleaños o de nacimientos, siempre recordándoles a las personas lo importantes que son para mí.
Abrazo constantemente a mis hermanos y a mi familia, pues los lazos que nos unen son eternos. Esos momentos suelen desaparecer con el tiempo, y todo el cuidado es poco. Reparto sonrisas y abrazos a todos los que me rodean, al final, ¿para qué guardarlos?...
Dispón de tiempo para demostrarles a tus amigos y familiares que estas pensando en ellos, que significan mucho para ti y son importantes en tu vida.
2. A ESO (extraido del formato power point con que vino)
A eso de caer y volver a levantarte,
de fracasar y volver a comenzar,
de seguir un camino y tener que torcerlo,
de encontrar el dolor y tener que afrontarlo.
A eso..., no le llames adversidad, llámale
Sabiduría
A eso de sentir la mano de Dios y saberte impotente,
de fijarte una meta y tener que seguir otra,
de huir de una prueba y tener que encararla,
de planear un vuelo y tener que recortarlo,
de aspirar y no poder,
de querer y no saber,
de avanzar y no llegar.
A eso..., no le llames castigo, llámale
Enseñanza
A eso de pasar juntos días radiantes,
días felices y días tristes,
días de soledad y días de compañía.
A eso..., no le llames rutina, llámale
Experiencia
A eso, de que tus ojos miren y tus oídos oigan,
y tu cerebro funcione y tus manos trabajen,
y tu alma irradie, y tu sensibilidad sienta, y tu corazón ame...
A eso..., no le llames poder humano, llámale
Milagro Divino
A eso, de que tus ojos estén leyendo este mensaje y que tengas el tiempo para disfrutarlo, que escuches esa melodía y tengas esa sensación de cariño...
A eso..., no le llames casualidad, llámale
Amistad
3. ¿Qué pasaría si los hombres criaran a los niños?, Una presentación en power point que pongo como archivo adjunto: niños.ppt
Gran sopresa recibir un e-mail de nuestro inolvidable Pepo Arrunátegui, flamante cirujano de USAlandia, quien entre otras cosas me dice:
Recordado Jaime:
...Es solamente hace 1 año que descubrí la voz del cachimbo y aun cuando nuestras filosofías son muy diferentes tengo que agradecerte puesto que muchas veces en el medio de la presión increíble que tenemos los médicos, hago un clic y me remito al submundo de la Voz del Cachimbo lleno de manjares intelectuales y afrodisíacos de nostalgias. Admiro tu constancia y tu afán humanístico y solidario. Gracias Jaime.
Pepe Arrunategui (Pepo)
(De nada Pepo, snif, snif, snif)
Bueno estimulado e inspirado por el Pepo y su increíble vida, le dedico este escaneo del poeta peruano Antonio Cisneros:
TERCER MOVIMIENTO (AFFETTUOSO)
CONTRA LA FLOR DE LA CANELA
Para hacer el amor
debe evitarse un sol muy fuerte sobre los ojos de la muchacha,
tampoco es buena la sombra si el lomo del amante se achicharra
para hacer el amor.
Los pastos húmedos son mejores que los pastos amarillos
pero la arena gruesa es mejor todavía.
Ni junto a las colinas porque el suelo es rocoso ni cerca de las aguas.
Poco reino es la cama para este buen amor.
Limpios los cuerpos han de ser como una gran pradera:
que ningún valle o monte quede oculto y los amantes
podrán holgarse en todos sus caminos.
La oscuridad no guarda el buen amor.
El cielo debe ser azul y amable, limpio y redondo como un techo
y entonces
la muchacha no verá el Dedo de Dios.
Los cuerpos discretos pero nunca en reposo,
los pulmones abiertos,
las frases cortas.
Es dificil hacer el amor pero se aprende.
Bueno ahora sí, me despido con el cariño de siempre.
Cuídense.
EL JAIME
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